Programa

  Al final, mostrarte. Ser, no sabemos, y tampoco estarnos quietos; al final, mostrarse. No es importante un punto y coma, eso no se habla, es importante, en cambio, el aire. Respirar. Y espirar palabras, soplo de vida. Y el camino a tu casa se parece al camino a mi casa. Pero no mostrarse, al fin y al cabo, mi historia es tendenciosa y dolosamente selectiva (hay, para el recuerdo, fármacos de olvido contra el dolor), y contarla es mostrarse, y mostrarse no es ser, ni ser es aspirar, así que no mostrarse (y no mentir), no aspirar sino soplos y palabras, y espirarlos una vez hayan echado raíces en nuestra tierra, en ningún caso a ser.
  Así que no sé, aún así, déjeme que le diga una cosa:
Que se puede usted marchar vendiendo su palabra académica, su palabra mediática, su palabra económica, su palabra mayúscula, su palabra hipócrita, se puede marchar vendiéndolas y hacerlas dinero: su sucia palabra, su falsa palabra, su puta palabra, su estéril palabra, su vana palabra, su palabra puta.

  Porque las frases hechas y los discursos tramposos se anegarán en saliva de escupitajos y ahí no nacerán raíces.

  ¿qué hay?

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