Nos volvemos locos por la noche y me curas las heridas con el remedio más antiguo: nos curamos, pero soy un poco el paciente, si bien he de esplorar como siempre. Perdernos en las oscuridades, ¿aquí estoy? He venido a cantar mi canción loca, no sabe nada, ha nacido hoy. Y quizá es que me creo que digo lo que pienso y que lo hago, pero no, lo fío todo al último minuto, ya no me empeño en la poesía tan a menudo, y lo escribo todo a lápiz, como con la certeza de que algo vendrá a salvarlo; y no, es poco probable.
No sé que te estaba diciendo, vaya, que los pájaros o nosequé y tú callada, no sé si con alguien a quien le dejan indiferente esos prodigios volantes se puede hablar. Y es esta jodía rotura que ni come ni deja comer, de pensar y hacer por separado, tengo la cabeza toda a pájaros, niña, no sé, la fruta dulce y el agüita, niña, que me equivoco, si estamos pa eso, una sonrisa como de animal medio torcido. Qué historias. Si el como, si el último minuto, si tú, si yo... Si, si...
Y así me paso la vida entera. Pero no está mal el invierno (ni bien), y yo soy animal que se adapta, será que bicho malo nunca muere, será que con la música voy amansando las fieras. Me paso los inviernos haciendo como que barro: no aparto los muebles ni me esmero debajo. ¿Es solo aspecto? ¿Soy solo aspecto? Ahora entiendo lo de la sombra de un sueño porque, ¿qué es en mí lo verdadero y qué realidad simplemente? Tendrás que averiguarlo y quisiera que nunca te dieses cuenta de que nunca lo vas a encontrar, ¿vamos a engañarnos? Responder siempre es complicado, responderte aún más. Solo puedo ser semilla: lo tengo todo a medio hacer. Lo tengo todo empezado, pero no hay visos de terminar. Determinar algo en concreto tampoco se me da bien, doy rodeos: necesito algo, no tengo nada, no se lo qué.
No, paz no la hay, no nos engañemos, no la hay porque no somos felices y viceversa. Pero entonces sería todo muy aburrido. Pienso, con dudas pero sin duda, (es lo que como) que esto es sencillamente así: un ahora tras otro, un siempre, algún antes, aquí, ahí, allí, tú, nosotros y aquello. Me voy muy por las ramas, pero mientras, entre dudas, palpo algo verdadero entre las manos: es como agua, no lo agarro.
Pues no, claro que no se puede definir algo negativamente. Los límites se ponen siempre desde la positividad.
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