Si algo puedo afirmar es que soy pura contradicción.
Hago el oficio de jugar con las palabras, cuanto más pongo de adorno, menos de verdad. Me dedico al estudio de un silencio aplastado, a las labores de las relaciones sintácticas que dictan las estatuas, me esmero en reflexionar los diálogos de máscaras sin enmascarados, persona, decían por aquí hace nosecuánto. Sobrevivo con un sinvergüenza autoritario cuando no me ve nadie. Me empeño en sacar brillo a los rincones inhóspitos de mi cueva. Siego con el filo de una navaja el viento en paro, ¿de verdad dices que es aire? Eso creemos.
Soy, sin embargo, un temblor de barbilla, una garganta rota, un espasmo eterno durante un momento. Soy, no obstante, un despertar inquieto, unas entrañas sobrecogidas ante una mirada, una mosca perdida del espacio y del tiempo. Nunca soy el primero, sino tú. Somos pura contradicción, puedo afirmarlo.

Esta entrada ye perfecta.
ResponderEliminarNo será para tanto. Sagradece el comentario.
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