La crítica pérdida del juicio del crimen de la razón



Estalla el mechero y la noche se acaba, el tiempo se acaba. No vengo a informar sobre él, sino a formar el mundo; palabra y palabra. Y esos que se preguntan si hay vida más allá de este mundo, ¿por qué no se preguntarán también si hay vida en las nubes de humo?
Por todo y por nada que hay vida y hay muerte y la Realidad... En la Realidad que viva el que quiera, o el que pueda, o el que se deje, si es que no son todos el mismo. Sabrás tú qué hay por ahí y qué no. Sabrás tú mucho, tú eres un listo, un informado, un uniformado a imagen y semejanza de tu ideal, que es tuyo, y que nadie te lo quite.

Dime tú, tan sabio, tan sabedor de su condición de sabio, qué había tal noche o tal día que tan vivamente lo piensas, ansiando no repetirlo, sino más bien cautivarlo, oídme, jueces, en fotografías, y dime tú, tanto que sabes, dime a ver si eres capaz de que yo sepa.
Sabrás tú quién soy yo, algo que tampoco sé. Con esas maquinitas de mierda, de todo lo que se puede ser, soy planta, raíces, ni hojas, ni flores, ni vida, ni nada, solo planta quieta. Que la lengua no miente, las cosas claras, como el mar, claro, azul y profundo. Lejos de la Realidad, emite el mar un grito, es un grito profundo, tan profundo que suena ahora, y nunca más es nunca. Y dices que la vida es como es, viviendo pero vivido, y el cielo, entonces, estaría lleno de infelices, pero tantos no caben. Así que no me lo creo.

Política eres tú, pero yo no tengo opinión política, qué será, política, no lo sé, política. Tampoco me lo creo. ¿Van ustedes a distinguir el crimen, jueces? Están, y están lejos, digan lo que les plazca. Oigo lo que se puede oír, lejos de la Realidad, aquí, o a ras de suelo, allí. Digan, digan, jueces, que estoy preparado, que no tengo arreglo. Así que, ustedes, arréglenselas como puedan, porque no me lo creo.

Con todo, pero, en cualquier caso, sin embargo, quién sabe qué y por qué; no obstante, poco ves, dejas que te muestren poco. Si bien, no hay mal que valga, ni bien que venga. Que la lengua no miente aunque quiera mentir el que habla. Habrá quien no me entienda, pero lo que es habrá, "habrá", habrá muchas realidades, porque lo que es "habrá", es mentira.

  Epílogo: Tú, que hablas desde tu condición segura de miembro del Progreso. Miembro del Progreso. Háblame claro, deja de esconderte. Esto es un rincón de mierda, ya lo sé, de mierda que no quiero tener dentro. Tampoco busco esparcirla por ahí, ¿a quién podría importarle? Es una terapia necesaria. Qué fácil es pinchar con esa pistola esterilizada. Menos mal que sabes, y que sabes que sabes, te sabes sabio. Te conoces, te aseguras ser seguro. Pero conocer las cosas, saber que las conoces, es como matarlas, impedir que nunca más te digan algo nuevo, es preferible acercarse y olerlas sin mearles encima con tanta jerga, con tan buen arreglo.

En cambio no sueltas la carcajada que dejará ver con qué muerdes, si es que muerdes, pero no cómo masticas, que lo importante es un cómo y no un qué. Será ridículo, seré ridículo, pero no me conozco. Qué risa ser un mono, eh. Pues sí, mire usted. Cuanto más sincero me soy, más fuerte y desagradable huelo. Y llevo pulgas, garrapatas y me sobrevuela una muchedumbre de mosquitos, me comen los bichos, y todo eso... Es que yo también quería reírme, pero no sé si quieres escuchar esta carcajada, es que no, ¿no?


Es que sabes demasiado que es malo lo que es malo.

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