El Individuo Cualquiera (corte uno)

El Individuo Cualquiera nacerá en un hospital, a manos de otro, llorando, bocabajo, azotado. No es condición imprescindible para ser El Individuo Cualquiera pero, el hecho de que suceda en tal ambiente este misterio de nacer, acorta los plazos, agiliza los trámites, acelera el precoz proceso desde un ser vida, digamos, hasta estar computado como El Individuo Cualquiera, un número archivado en carpetas ordenadas.
 
Es mediante este proceso como se va eliminando la vida verdadera, vida sin adjetivos ni complementos, es así como nos la van robando. Es definitivo que el proceso comience lo antes posible. Gracias que la culminación de este proceso es imposible de alcanzarse. Las moderneces técnicas avanzan y devoran tierra libre, y ya cada uno desarrolla una personalidad desde su sillón, él solito, enfundándose en su máscara, el Yo engañoso al que intenta infructuosamente engañar. Pero esto sucede algo más adelante. Desde el nacimiento, cuando ya se sufren los primeros golpes del proceso, se siente la imposibilidad de llevarlo a cabo porque, ¿de verdad eso vivo que casi nació llorando antes era un nosequé redondo y nosecuál pequeño renacuajo? ¿y hasta cuando ha sido eso o una madre, o una madre o eso? Además, eso-algo-alguien en la cuna, por mucho que nos empeñemos en adoctrinarle para que sea un buen El Individuo Cualquiera de provecho, se caga encima y llora atronadoramente si no alcanza la teta, sea la hora que sea, también los domingos.
 
Siempre correrá vida por los adentros y las afueras de un individuo cualquiera, por mucho que se empeñe en demostrar sus méritos como Individuo Cualquiera, y en estos primeros compases del proceso de robo, eso se siente estallando por doquier, y sabemos que no puede ser de otra manera. Dibujaba un arbolillo primero, luego se le educa en contar manzanas.

1 comentario:

  1. Deberías llevar este texto a la próxima reunión, si acepta usted sugerencias.

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