Δημοκρατίᾳ

  Es la verdadera justicia la que hace que brote la simiente. Árbol ya, decía:

  -¿Sabes? Os he visto a lo largo de lo que llamáis Historia, la Historia de vuestros vencedores, en todo caso. Sois el más ridículo de los animales. El resto de eso que llamáis naturaleza, lo que sea, siente sus istintos y es capaz de satisfacerlos y para ello no necesita ser cosciente de que lo hace. Llegasteis a la cima muy temprano, adolescentes, y vuestro regalo se convirtió en anomalía. Una vida puede resumir vuestra Historia. Y seguís tropezando, enjaulados, cíclicamente, y el tedio que  os causa el ver os está dejando ciegos, hastiados de escuchar, os vais quedando sordos, el prejuicio hipócrita os ha hecho perder el gusto, el tacto... Por no hablar de lo que hacéis con la nariz. El día de vuestra Historia en que seáis coscientes de vuestra respiración dejareis de respirar y ese será vuestro fin, tanto mejor. Peor que todo eso es que vuestro vivir apresurado ya no es vivir y solo vais muriendo. Los árboles nunca sabremos que somos mortales, nunca moriremos.

  Y yo pensaba, mama, razón tienes, nos veremos comiendo pan de bellota y quizá entonces lo entendamos. Necesitaremos llevar con nosotros el ver morir los miedos, el derrumbe de las ideas y sentir pensando lo que vaya pasando, y no llevar herramienta alguna. La alternancia diaria se ha vuelto loca. Se ha salido del paradigma, y no lo nota nadie. Es esa vida que enseñas tan leve como livianos son los problemas al olvidarme de si seré, o nosequé. Me llamas. No, no me equivoco: tú me llamas. No veo bien si es un perro o un lobo, pero un animal es un animal, eso está comprobado. No sé si me apetece andar metido en once varas de zarzales, pero, bueno...Sí, sí, me apetece, ¿qué podría decir, a ti qué te parece? Lo que se te muestre, vaya. No estoy nada seguro de mí mismo, ni de nada: soñé que era el perro de un estudiante griego  mordiendo a uno de la αστυνομια, rectores de la alta ciudad, no donde antiguamente moraban los dioses, que ya abandonaron la tarea, sino de la ciudadela, guardianes del orden de los números de las cuentas del capital corriente. Ni aquí estamos tan lejos de un perro, o de una oveja, como lo estamos de un ordenador, ni ellos, así, pueden ser otra cosa que los perros del Dinero. Todo lo iluminaban las llamas, o eso creo, eso me parece, digo.

  Había perdido el ritmo, o eso me dijo. Pero será que no lo has encontrado, será que te lo han escondido. Es difícil cantar fuera del ritmo, o sonar, o que te oigan, que te escuchen, aún más difícil, ¿que te entiendan los que saben lo que quieren y se mueren de aburrirse? En un ritmo aprendimos a hablar, a tocarnos, a estar solos y dejar de estar, a masticar las piedras del recuerdo, a degustar el fracaso, y tirarnos al barro, revolcarnos en la mierda, gritarnos, violar la inocencia, mearnos en el protocolo, cagarnos en la obligación... Un orgasmo por sobre todo el Tiempo. 
  -¿Sabes? Google es Democracia, tanto como luchar por la Paz. Nos van las palabras con mayúsculas a los votantes, tienen más enjundia, como el Señor. ¡Mira, cómo vamos muriendo sin vivir! Es un sinvivir esta Seguridad, señor Agente, ¡qué culpa tengo yo si usted quiere conocerme! Oiga, yo tengo Nombre, Apellidos, derecho a Voto y no me quedo sin mayúsculas. Democracia. Esquivo un coche y otro y otro como si fuesen solo trayectorias en el Espacio de la línea del Tiempo; trayectorias de muerte democrática. Por Democracia se aprende así esto y se sabe o no se sabe, y lo demás es cuento, y si no, te quedas sin Título, sin Nombre. 
   -Entonces, ¿quién no preferiría ser nadie a un Título con Apellidos?
  -Así parece ser, es nadie quien se esconde en esa pregunta. Y para todo lo demás, la Ciencia: tenemos respuestas para todo el Estado, para todos los votantes, es decir: tenemos una respuesta. Le iremos robando a usted la vida y a cambio le devolveremos a usted Dinero en cómodos plazos.
   -...
   -¡Ah!¿Que no lo sabe? Usted ha nacido en el mejor mundo posible y, por lo tanto, nos debe su vida, es decir, su Dinero. No es más poderoso caballero, sino Dios de dioses, el amo del matadero. Y, si hace usted el favor, nos debe también un voto: nos vote usted, se va y, si Dios quiere, hasta mañana.
   Democracia.

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