Donde no llegan las palabras


No es nada fácil aceptar la contradicción que aparece continuamente mientras vamos viviendo. Por ejemplo, uno se encuentra con que en la misma charla se puede escuchar "no creo en dios"  y también "todo es relativo", o que "es, si duda, un magnífico escritor, entre los tres mejores de la historia de (loquesea)" y también que "sobre gustos no hay nada escrito". O que "mi libertad acaba donde empieza la de los demás". Entonces, si sobre gustos no hay nada escrito, todas las libertades no son iguales, ¿no? ¿Qué es eso, que la libertad es un coto? ¿Qué algunos la tienen más grande que otros? Debe ser cuestión de eso, entonces.

¿Cómo va a ser eso que llaman libertad individual, definible, limitada? De-fin-i-r, que así descompondría un tío con traje esa palabra, significa poner límites, tiene el Fin en su mismo centro, ese Fin que tanto nos recuerdan. Y si a mí me gustan otras cosas diferentes de las que le gustan a los demás (por cierto, ¿quiénes son los demás?), la libertad de este individuo es de diferente figura y tamaño que la de este otro, ¿no? Que la de todos los demás, que son una Idea falsa por oposición a Uno, al Yo, los demás es algo indefinido, a partir de lo cual no se puede definir. Además, que eso de la libertad sea de una Persona u otra, lo que indica es propiedad. ¿Cómo se puede poseer eso de "libertad"? Y que además sea diferente... Pero, ¿es que no somos todos iguales? Eso dicen, que todos iguales pero cada uno es cada uno. Más contradicciones. Yo soy respetuoso, pero Yo me cago en esa puta zorra de la ministra, el presidente, ¡qué hijo de la gran puta, digo Yo! Y resulta que yo era sólo algo que indica al que está hablando. Pero Yo, frente, o incluso junto, si se quiere, al común de la gente, Yo tengo, Yo existo, Me (que es otra forma del Yo) traspaso a otro sitio que ya no está en la vida, en lo verdadero, que está en las Ideas, esas que cada vez conforman más la Realidad. Te mando mi Idea de Yo por correo electrónico, y en un periquete nos conocemos, nos definimos. Clic. Siguiente. La Evolución. El Progreso.
La e-volu-ción, no es más que volv-e-r  o girar desde un lado hacia otro, como se leía, desenrollando el papiro. Puede que lo que hago entonces al enrollar tabaco y mariguana mezclados sea más bien in-volu-ción, porque lo dejo cerrado, pero igualmente el papiro se enrollaba de un lado a la vez que se desenrollaba del otro. Siempre hay una abertura para que entre el fuego, para que salga el humo. Así que involuciono con este porro y veo, huelo, siento, pregunto unas cuantas mentiras más, no estaba callado, no estaba inerte. Es que aún no se ha separado del todo el hacer del pensar, por mucho que se empeñen en que lo sintamos así. Pero ya echamos cuenta de que no, no. Porque ese -ción no es más que un trocito que hace de un verbo el nombre de su acción o su estado, y se puede nombrar una acción o un estado, pero el nombre no es ninguno de ellos. Nombres Propios y Comunes, más contradicciones. La línea (que es un índice perteneciente al Espacio) del Tiempo. La línea discontinua de nuestras vidas, o mejor, existencias. Pero la Evolución, ese es otro cantar, esa es prima del Progreso.

Y es que los saberes de los Hombres (porque este ha sido territorio masculino tradicionalmente), eso que ahora llaman Ciencia, nunca han progresado a base de certezas, a base de creer. Quiero decir, no podemos ser un despojo por preguntarnos, que eso es también hacer, y ser sin embargo Héroe de la Masa por progresar guiando la Masa, sobre unas pautas que ya fundé al preguntarme y no me pregunto más, y ante las contradicciones no miro para otro lado, como buen Héroe, me las salto, pues Mi Libertad tiene también dimensión hacia Arriba. Es de macrodimensiones. Por eso, Héroes, Orden y Progreso, efectivamente, como esperando en una cola a llegar al borde de un abismo. Quiero decir que no, que no somos como los animales. Hay la gran diferencia de que sólo el animal sometido, doméstico, puede creer que su vida tiene el sentido de hacer algo, algo más que no sea jugar, sobrevivir, reproducirse, sólo doméstico puede creer en su vida, su trabajo, su objetivo, saber su muerte. Las Personas tenemos como un cerebro más grande, o eso nos han dicho, y es la ostia. Es capaz de matar a otros no por supervivencia, sino por terreno, por ejemplo, o en la gran mayoría de ocasiones por sus Ideas. Ideas Personales, que son como el carné de identidad de los istruídos, que representa una Idea que no es como tal verdad, es algo en lo que hay que creer para que sea Real. Mi Yo. Por eso del creer, contradictoriamente, se va dando la Evolución, y la Realidad nos dice que llenemos nuestro cuerpo de anfetamina o algún otro estimulante. Como los ejércitos. Para hacer, hacer, hacer, rápidamente, seguir haciendo. Seguro que pedaleando en una bici estática con los adelantos científicos adecuados y con una Persona empapada en estimulantes se lograría desarrollar potencia suficiente para suministrar electricidad a una urbanización o uno de esos rascacielos. Esta es la Ciencia junto a la Libertad de nuestro descomunal y evolucionado cerebro. Matar por el cerebro, qué gran cosa. Pero ahora, en el mundo más Evolucionado (¿es que hay varios mundos en el mundo? ¿hasta dónde abarcan, los mundos? ¿es que hay varios grados del hecho de evolucionar? ¿no éramos todos iguales?), en el mundo más Evolucionado ahora ya se mata mucho más sutilmente. Casi dialécticamente.

Pero las cosas que sentimos, a veces, para compartirlas, las nombramos, ahí la dialéctica, ahí la política. No estoy hablando de buenas vibraciones o de malos pálpitos. No estoy hablando de feliz ignorancia o indiferencia contenta. Las cosas que sentimos las nombramos, pero es imposible deFINir eso que sentimos, eso que recordamos, eso que vivimos, y sin embargo podemos entendernos donde no llegan las palabras. Ahí es donde vive eso de la vida.

3 comentarios:

  1. Las eternas peceras de la inconmensurabilidad (palabreja). O los demás son los ojos que no nos paramos a mirar, ¿qué sé yo? Me gusta lo del porro (ahora con un 10% más de moléculas), verdades como pirámides. Creo que ahora mismo escribo esto algo involucionado, pero también es un poco ahí donde vive eso de la vida ¿no?

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    1. Alegrías y rumbas por decir algo! Está claro que hay que vivir con los demás, pero no son los mismos los demás de por aquí que los de por allí, ¿o sí? No sé, se parecen mucho al final, pero si riego mucho aquí, esta planta se me ahoga y las otras, las demás, se secan. Estoy dudoso yo también o, mejor dicho, vivo dudoso. Me voy a involucionar, que como siga progresando voy a llegar al Final sin haberme enterado del cuento.

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