¡Qué coño voy a hacer yo arte!

Quería como hacer un arte de esta vida, pero ni entendía qué era el arte ni sabía lo que fuera la vida. Ahora tampoco lo sé. Pero me voy como dando cuenta de que, si acaso, estoy entretenido en la artesanía de la nada pero no siento qué, sea, lo que sea. Ya no me acuerdo muy bien de lo de las metátesis, pero bueno, sí, funciona la estadística de 10000 datos repetidos 1000 (un cero menos, es el caso) memorizados, pero, ay, recuerdo, ¿cómo vamos a vivir de los recuerdos? No, no es eso tampoco, eso está claro. Que fue bueno lo bueno, sí, pero ahora es ahora.

Y, aquí, entretenido, ¿qué hago?, nada, mirarme el ombligo. ¿Ha estado usted detenido?¿Es que me moví alguna vez? Ya, pero es que ahora es distinto. Pues, no sé, me acostumbré a ahora y ya no puedo pensar en siempre. Pues siempre le van a detener. No quiero que no haya nada que me sorprenda. Es así. De las pocas cosas que sé, y no puedo hacerle nada, nada, más que seguir por ahí a ver qué pasa, ¿no? Y es que es tan hermoso que digas que no a esto y lo otro. Pero yo a veces andaba mirando por un sí, y que me preguntes, y que yo te pregunte y, no sé, lejos, me hago de hielo, y no quiero apagarme, necesito que no.

Pero bueno, que ya, ahora, ya intento no esperar nada, eh. Tampoco vivir de los recuerdos, tampoco. Un café, con buena guarnición de humo. Y ni sentao. De mañana, y no me callo. Qué bueno.

Pero queeee eso del arte y la vida, y la artesanía de la nada. Y las palabras ahí tiradas en un anuncio. Y yo vendiendo humo. Toda la vida vendiendo humo. Pero si es que ese humino nos da la vida, a vosotros no sé, pero a mí, seguro, y no sé hacer otra cosa. Curiosa historia, no sé hacer otra cosa más que la artesanía de la nada. Entonces, ¿sé hacer algo? Qué chungo. Creo que me he hecho un posmoderno de esos, o me lo han hecho, no sé yo qué decir. Qué cabrones. Me mosquea, pero creo que eso de que me mosquee es bueno. O igual no. Bueno, no, malo no es, joder, peor sería que me gustase. Hay que intentar sacarse esas putas etiquetas a golpe de lo que sea, aunque sea regalando el humo, venga, qué es eso de venderlo, joder, qué coño voy a hacer yo arte con estas manos de posmoderno, ni artesanía. Ahí como esculpiendo el aire. Que, en serio, que esto es eso de que no quiero que no haya nada que me sorprenda, en serio lo digo. Y lo de que igual no era porque vienen los siquiatras a la mínima, te catalogan como loco y estás jodío, a tomarte pastillacas, fijo, a quedarte ahí como cuando ves la tele pero sin tele ni ná, la tele es como tu hígado o algo. Y si no, te pisan la cabeza igual.

Me había parecido que estaba tan acostumbrado al declive brusco de otro verano eterno. Pero se me colaron cucarachas en las goteras de la voz, y el recuerdo. Aquí ya intento no esperar nada, por si algo me sorprende. Y, joder, se me quitaron las ganas de todo, hasta de lo agridulce del fracaso. Porque, joder, eso es como un bicho que te pica y se te queda dentro revolviendo. Ahí curvao, inquieto. Y ¿adónde voy yo con la boca sangrando? No sé, es que no entendía muy bien lo de la vida. Ahora tampoco.

-¿Eh?
-No, no os multamos, pero esto lo tiramos.

2 comentarios:

  1. Brutal. Para ser un posmoderno no escribes nada mal.

    Yo hago castillos en el aire, estás invitado, trae humo y musas de la nada si quieres, aquí hay botellas de whisky vacías y un paquete de ducados negro ya fumado.

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