Un día imaginé cómo era la vida del Hombre que no ama. Pensé en el amor y en cómo podría aprovechar el tiempo. Pero al final me aburrí y terminé masturbándome.
Y luego fui a dar un paseo a donde me salió de los huevos, que no me apetecía seguir a nadie. Miré a las mujeres por la calle y pensé en amarlas a todas, y también pensé en algunas con las que follaría. Me emborraché y la vida volvió a decepcionarme pero, como siempre, le di otra oportunidad. Son cosas nuestras.
No le importa a la vida lo que yo piense de ella, ni si me voy con otras.
A veces, incluso, ni pienso, ni siento, ni padezco.
Y me gustaría ser sólo viento
que levante tu pelo,
tu falda, tu manta, tu casa,
tu cerebro.
Ácido, áspero. Las palabras me esquivan.
ResponderEliminarUn placer leerte, aunque echo de menos los directos ;)
Una vez más: perfecto, por lo menos todo lo perfecto que puede ser el hombre. Son cosas nuestras.
ResponderEliminarComo dijo uno, por vuestros ojos.
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