Esto, no sé, como que, de alguna manera, es, ¿o era? Parte de mí. Aunque supongo que dejará de serlo si lo nombro, separándolo para siempre, lejos. Una barrera infranqueable, lo que es contradictorio, porque una barrera así no es una barrera, sino un límite. Entonces, ahora es parte de mí, mientras no lo nombre. En fin, no sé muy bien de dónde procede, de qué se origina y en qué modo eso a mí me afecta. Podría pensarse que de lo más sucio, por lo que de intangible y escurridizo tiene. Por su forma, dudo, pues no tiene una estable sino la de lo que lo sostiene o lo contiene, vaya usted a saber. Es extraño, y en cierto modo trasgrede por su inexplicable significado, ¿de qué sirve? No sé, pero esto, tan así, pues, mejor que aquello. No sé, aquello si que no es conmigo, ni nada así, aun sin tener nombre. Es curioso. Se podría categorizar, explicar mediante prejuicios y juzgar su valor, pero eso no negaría que lo que es sobre la verdad de esto, no hay conocimiento posible, no hay nada que discutir.
Es increíble lo fascinante que puede ser un moco.
Yo el otro día me saqué uno del tamaño de Monserrat Caballé y con su misma cara al estirarlo. Casi se me mete un ojo para adentro por el efecto vacío. Ahora compartimos cuarto. Lo peor es que no paga nada de alquiler, dice que, hasta los 25 años, tararí.
ResponderEliminarVaya un bicho chupatintas-absorbeojos! Si es que, mucho, mucho, pero al final no quieren separarse del origen... Tengo pendiente un visceral paseo por las nubes ;)
ResponderEliminarCon los tiempos que corren cualquiera se busca un trabajo.
ResponderEliminarJajajajaj... Buena, muy buena. No me la esperaba. Chapeau.
ResponderEliminarEres un estupendo gilipollas.
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